Raíces de ternura: El papel de las cuidadoras en el futuro de las niñas y niños en Casa del Sol

Raíces de ternura: El papel de las cuidadoras en el futuro de las niñas y niños en Casa del Sol

El papel de las educadoras en una casa hogar es fundamental para el bienestar y desarrollo integral de las niñas, niños y adolescentes que se encuentran bajo su protección. Estos profesionales no solo cumplen con la responsabilidad de satisfacer las necesidades básicas de alimentación, higiene y seguridad, sino que también juegan un rol crucial en el ámbito emocional y psicológico de la niñez. La relación que establecen con las niñas y niños, basada en la confianza, el respeto y el apoyo, puede ser determinante para su proceso de recuperación y su capacidad de formar vínculos afectivos sanos. En un entorno donde la niñez ha experimentado situaciones de abandono, maltrato o negligencia, los cuidadores primarios actúan como figuras clave que promueven una nueva forma de vida. Además, su labor no se limita al cuidado diario, sino que también implica guiar y acompañar en el proceso educativo y social, preparándose para una vida adulta plena y autónoma.

 

¿Qué es una casa hogar?

Una casa hogar es un centro de asistencia social, funciona como una casa de cuidados alternativos a niños, niñas y adolescentes (NNA) que por diferentes motivos se encuentran en situación de abandono, maltrato o violencia. Casa del Sol funciona mayoritariamente como una casa de cuidados alternativos que tiene dos modalidades: albergue y estancia infantil, donde albergamos a niñas y niños de 0 a 8 años de edad que han sufrido violencia, abandono y maltrato, hijas o hijos de madres en reclusión, hijas o hijos de madres víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual, así como hijas o hijos de madres solteras que carecen de una red  de apoyo para el cuidado de sus hijos y que requieren de los servicios integrales de la asociación. En Casa del Sol las niñas, niños y adolescentes son acompañados y guiados en su día por las educadoras, quienes tienen diferentes funciones dirigidas a cubrir cada una de las necesidades de los NNA que van desde necesidades básicas como comer, dormir, seguridad y amor, hasta necesidades secundarias como reconocimiento, desarrollo espiritual y valoración.

 

¿Cuáles son las funciones de las educadoras?

Casa del sol cuenta con 3 áreas, siendo la primera área de lactantes donde hay bebés de 0 a 2 años de edad, en esta área, la educadora desempeña un papel fundamental en la estimulación y desarrollo del lenguaje en niños, proporcionando un entorno rico en interacciones verbales y experiencias comunicativas, de ahí pasan al área de maternales donde fomentan el desarrollo del lenguaje a través de la exposición a vocabulario variado, la lectura de cuentos y la conversación constante, adaptando su enfoque a cada etapa de crecimiento. En los primeros años, se centran en la estimulación temprana, promoviendo la imitación de sonidos, el reconocimiento de palabras y la expresión de emociones. A medida que las niñas y niños crecen se mueven del área de lactante al área de maternales, es aquí donde utilizan actividades como juegos, canciones y dinámicas grupales que promueven la construcción de frases, el uso adecuado del lenguaje y la capacidad de comprensión.

Durante la etapa de preescolar y primaria, la función de la educadora se amplía al guiar a los niños y niñas en la adquisición de habilidades más complejas como la lectura, la escritura y la expresión oral fluida, asegurando siempre un ambiente de apoyo emocional y respeto por el ritmo de aprendizaje de cada niño o niña. En esta etapa, el lenguaje se consolida y el desarrollo motor sigue avanzando, mientras los niños y niñas se vuelven más independientes. Es aquí donde las educadoras juegan un papel clave como guías, acompañando y orientando a los niños en su proceso de autonomía y en la construcción de sus habilidades cognitivas y sociales, fomentando la confianza y el aprendizaje integral.

Las educadoras dan apoyo y seguimiento de las actividades escolares de los niños, niñas y adolescentes no solo asegurándose de que realicen sus tareas, sino también ayudándolos a desarrollar hábitos de estudio eficaces y habilidades de organización. Este apoyo va más allá del aspecto académico, ya que implica crear un ambiente que estimule el interés por el aprendizaje y fomente la curiosidad. Además, trabajan en estrecha colaboración con las escuelas para asegurar que el progreso académico de los niños y niñas se mantenga y se identifiquen las áreas en las que necesitan mayor apoyo o intervención.

En cuanto a la modificación de conductas disruptivas, las educadoras implementan estrategias de intervención basadas en el respeto y la empatía. Utiliza métodos como el refuerzo positivo para fomentar comportamientos adecuados y ayudar a los niños a gestionar sus emociones de manera constructiva.

Las educadoras en Casa del sol, tienen la responsabilidad de inculcar hábitos saludables en los niños, especialmente en áreas esenciales como la alimentación, la higiene personal y la limpieza. Se encargan de supervisar y enseñar la importancia de una dieta equilibrada, promoviendo la ingesta de alimentos nutritivos y educando sobre los beneficios de una alimentación adecuada para su crecimiento y desarrollo. En cuanto a la higiene personal, las educadoras guían a las niñas, niños y adolescentes en el mantenimiento de rutinas diarias, como el aseo, el cepillado de dientes y el lavado de manos, asegurándose de que adquieran hábitos de autocuidado que les ayuden a prevenir enfermedades y mejorar su bienestar general. Además, fomentan la responsabilidad en las tareas de limpieza, asignándoles labores acordes a su edad y enseñándoles la importancia de mantener un ambiente limpio y ordenado, contribuyendo así a su formación integral y su sentido de pertenencia en la comunidad del hogar. De este modo, la educadora contribuye al desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes promoviendo su bienestar físico y emocional, mientras les enseña valores importantes como el autocuidado y la disciplina.

 

¿Cuál es la importancia y qué impacto tiene el educador en la vida de las niñas, niños y adolescentes en la casa hogar?

La educadora en Casa del Sol es una figura clave en el desarrollo emocional, social y educativo de las niñas, niños y adolescentes que residen en este espacio. Su rol va mucho más allá de la supervisión, ya que actúa como un referente afectivo y formativo en un ambiente donde, en muchos casos, las niñas, niños y adolescentes han experimentado situaciones de vulnerabilidad o abandono. La educadora ofrece estabilidad, apoyo emocional y guía, contribuyendo a que los menores desarrollen habilidades sociales, hábitos saludables y una autoestima sólida. A través de su acompañamiento cercano, la educadora fomenta un entorno de confianza y seguridad, lo que permite construir relaciones sanas y adquirir herramientas para su vida futura.

El impacto de la educadora en Casa del Sol es profundo y duradero. Gracias a su intervención, las niñas, niños y adolescentes pueden experimentar una crianza respetuosa y positiva, donde se valoran sus opiniones, emociones y derechos. La educadora no solo facilita su integración escolar y social, sino que también les enseña a manejar conflictos y emociones de manera constructiva, preparando a los jóvenes para enfrentar los desafíos de la vida adulta con resiliencia y autonomía. En este sentido, la educadora contribuye significativamente a la transformación de vidas.

 

Por: Brittany Pantoja Mendoza | 11 octubre, 2024

El Regalo de la Paz: ¿cómo escribir una carta a los reyes magos?

El Regalo de la Paz: ¿cómo escribir una carta a los reyes magos?

En la época de las festividades navideñas, los más pequeños esperan con ilusión la llegada de los Reyes Magos, esos tres sabios viajeros que, según la tradición, descienden del oriente con sus regalos para ofrecer al Niño Jesús. En un mundo marcado por tensiones, conflictos y desigualdades, ¿por qué no aprovechar esta oportunidad para pedir un presente que trascienda lo material? Siendo así, ¿cómo podemos enseñar a niñas y niños, y también a los adultos, a redactar una carta a los Reyes Magos pidiendo lo más valioso: la paz para el mundo?

Pedir paz no es un deseo ingenuo ni utópico; es, en realidad, un acto profundamente esperanzador. La paz, en todas sus formas—la paz en los hogares, en las calles, entre países y dentro de cada corazón—es el cimiento sobre el que se construyen sociedades justas y armoniosas. Sin embargo, en un mundo cada vez más fragmentado por conflictos bélicos, económicos y sociales, la paz parece un anhelo lejano. Y es precisamente en este contexto donde las cartas a los Reyes Magos pueden convertirse en algo más que una tradición infantil; pueden ser una llamada a la reflexión colectiva.

Al escribir una carta a los Reyes Magos, no se trata únicamente de pedir juguetes, ropa o dulces. Se trata de aprovechar esa magia que envuelve a la Navidad para dar rienda suelta a los deseos más profundos y verdaderos. Los niños pueden aprender, desde pequeños, a pensar más allá de sus propios intereses y a desear el bienestar común. Esta es una oportunidad perfecta para reflexionar sobre lo que realmente importa.

Para ello, hay algunas ideas que pueden ayudar a orientar la carta hacia un mensaje de paz. A continuación, te propongo algunos consejos para guiar el proceso:

1. Empieza por un deseo colectivo: En lugar de pedir regalos materiales, niñas y niños (y también los adultos) pueden comenzar sus cartas con un deseo para la humanidad. Puede ser algo como: «Queridos Reyes Magos, este año me gustaría pedir paz para todos los países, para todas las familias, para todos los niños del mundo.»

2. Hablar de empatía y comprensión: La paz no es solo la ausencia de guerra; es también la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de comprender las diferencias y de aceptar que, a pesar de todo, somos parte de una misma humanidad. Un ejemplo de esto podría ser: «Me gustaría que todos aprendiéramos a escuchar y entender a los demás, aunque no siempre estemos de acuerdo.»

3. Enfatizar la unidad: La paz viene con la conciencia de que todos somos responsables del bienestar común. En lugar de pedir una paz impuesta desde afuera, es importante desear una paz construida por cada uno de nosotros. Por ejemplo: «Ojalá todos pudiéramos ser más amables entre nosotros y trabajar juntos por un mundo mejor.»

4. Incluir deseos personales: Es válido que la carta también incluya deseos personales, pero el verdadero regalo de la Navidad no solo está en lo que recibimos, sino en lo que somos capaces de dar. Por lo tanto, los niños pueden pedir a los Reyes Magos la fortaleza para ser buenos, generosos y compasivos, cualidades esenciales para la paz.

5. Cierre con gratitud y esperanza: Finaliza la carta con un mensaje de esperanza. Después de todo, la paz empieza con la fe de que es posible. «Gracias, Reyes Magos, por escuchar mi deseo. Espero que todos podamos vivir en un mundo donde reine la paz y el amor.»

Una carta a los Reyes Magos no es solo un ejercicio infantil, sino también un recordatorio de lo que realmente importa: la capacidad de soñar y de generar cambios a través de la palabra y el ejemplo. En estos tiempos de incertidumbre, la tradición de escribir estas cartas puede ser una forma simbólica de transmitir valores fundamentales como la compasión, la tolerancia y la solidaridad.

Además, la carta a los Reyes Magos es una invitación a reflexionar sobre lo que estamos haciendo cada uno de nosotros para contribuir a la paz. La paz no es solo un deseo que se lanza al viento esperando que se cumpla; es un compromiso diario con los demás, con la justicia y con el bienestar común.

En última instancia, redactar una carta pidiendo paz no se trata solo de esperar un milagro, sino de ser parte activa de la creación de un mundo mejor. Y es que, como dice la famosa frase, «La paz no es solo el silencio de las armas, sino la alegría de los corazones». Que, tal vez, esta Navidad, el verdadero regalo sea el de la paz en cada uno de nosotros.

 

Enrique Valentín, Director Ejecutivo de Casa del Sol.

Especialista advierte sobre tiempo de exposición de niños a pantallas

Especialista advierte sobre tiempo de exposición de niños a pantallas

El tiempo de exposición a las pantallas ya sea de televisión, tabletas o celulares tiene diversas repercusiones en el desarrollo y la salud de los niños mexicanos, manifestó el doctor Juan Ricardo López y Taylor, de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Las condiciones de seguridad y ambientales hacen que los niños mexicanos jueguen menos y pasen más tiempo frente a las pantallas. Esta exposición supera las dos horas al día en tiempo de clases y llega a ser de hasta 15 horas o más en vacaciones.

Las cifras sobre el tiempo que pasan los niños frente a las pantallas fueron obtenidas por la Universidad de Guadalajara (UdeG), en colaboración con otros organismos, y las publicó en la Boleta de Calificaciones Mexicana 2018, la cual evalúa la actividad física en los niños y jóvenes mexicanos.

En entrevista para Notimex, Juan Ricardo López y Taylor señaló que a veces esas repercusiones no suelen verse pero aparecen en la adolescencia y en la edad adulta, en muchas ocasiones cuando ya es tarde para evitar ciertas enfermedades como sobrepeso, obesidad o diabetes.

En México, cuatro millones 158 mil niños padecen obesidad y sobrepeso, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.

“El tiempo que los niños pasan frente a las pantallas tiene tres tipos de repercusiones, una que no se observa pero que incrementa y disminuye el gasto energético y facilita el incremento de la obesidad, el otro se ve en la condición física del niño y en el bienestar social, que se ve afectado por la falta de convivencia”, explicó.

La exposición de los niños a las pantallas genera hábitos que seguirán en la adolescencia y en la edad adulta, y al promover el sedentarismo en los niños se crean adolescentes y adultos acostumbrados a la inmovilidad, lo que puede acarrear serios problemas de salud.

“Por sí solo el sedentarismo puede predisponer a esa situación de la diabetes, aunque estamos hablando de edades muy tempranas, pero eso va a repercutir más tarde porque la gente va a seguir, el niño va a seguir expuesto a la inactividad al ser adolescente, y así seguirá siendo inactivo el resto de su vida prácticamente”, expresó.

Por lo que respecta a la falta de condición física, es importante recalcar que la ausencia de una buena salud física conduce a problemas cognitivos como la falta de atención y la ausencia de coordinación motriz, la cual se requiere cuando se pretende adquirir conocimientos como los asociados con la lecto-escritura.

De acuerdo con López y Taylor, la falta de condición física se debe en buena medida a una idea errónea sobre lo que es un niño sano, ya que un niño saludable no es el que está quieto sin hacer nada sino el que tiene fortaleza y capacidad para hacer y pensar más.

“El niño debe tener buena condición física, porque eso es estar sano, es estar más activo, es poder pensar más, es poder tener más fuerza, más fortalecimiento, favorecer las cuestiones de cognición en la escuela, o sea de aprendizaje, eso es algo que se ve y que desafortunadamente no se aprecia”, señaló.

Otro factor que se debe tener en cuenta como consecuencia de la sobreexposición a las pantallas se encuentra en el desarrollo social de los niños, expuso.

Y esto se debe a que el tiempo que se vive frente a una pantalla es tiempo de aislamiento aún cuando se realicen interacciones en las redes sociales, ya que la experiencia de la convivencia en la vida real difiere de la experiencia que se tiene en esos espacios.

“Las redes sociales están suscribiendo al niño a un círculo de amistad muy cerrado y que se está viendo que en realidad forma una barrera alrededor de él, alrededor del individuo en el cual está perdiendo su relación externa, su relación con el mundo como es, desconoce que  vive en un mundo y desconoce qué es lo que sucede alrededor de ese mundo”, dijo.

De acuerdo con los reportes de la Boleta de Calificaciones en México, existen niños que suelen estar frente a alguna pantalla entre siete y ocho horas diarias, y algunos están hasta 15 horas al día, lo que disminuye el tiempo dedicado a actividades físicas y en algunos casos afecta el tiempo de sueño, lo que desata otros riesgos para la salud.

Fuente: Notimex | 15 Abr 2019

Niñez protegida: El compromiso del Casa del Sol

Niñez protegida: El compromiso del Casa del Sol

Grupo Voluntario Mexicano Alemán A.C. (GVMA) es una asociación civil constituida en el año 1990, comprometida con la niñez mexicana que se encuentra en vulnerabilidad emocional, social y económica. Nuestra organización ofrece servicios integrales de calidad; cuidados diarios, apoyos médicos, nutricionales, recreativos, psicológicos y estimulación temprana. En el GVMA, cada niña y niño tiene una formación integral y enfocada hacia su desarrollo durante la primera y segunda infancia.

Nuestro programa más importante es Casa del Sol, que, tomando en cuenta la directriz del derecho y principio de interés superior de niñas y niños, funciona mayoritariamente como una casa de cuidados alternativos y tiene tres áreas: hospedaje, albergue y estancia infantil; alberga niñas y niños de 0 a 12 años de edad que han sufrido violencia, abandono y maltrato, hijas o hijos de madres en reclusión, hijas o hijos de madres víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual, así como hijas o hijos de madres solteras que carecen de una red de apoyo para el cuidado de sus hijos y que requieren de los servicios integrales de la asociación.

Para nuestra institución, la participación de niñas y niños constituye un eje transversal para que se desarrollen de manera armónica y segura. Considerando el origen y la situación de vulnerabilidad ante la que han sido víctimas, es fundamental que la información y la capacidad de expresar sus puntos de vista actúen como un elemento de prevención ante futuros riesgos; es decir, una niña o un niño informado y sabedor de su potencial en presente y futuro reduce las posibilidades de continuar inserto en un ambiente de violencia; incluso todo lo contrario, desarrolla habilidades socioemocionales que establezcan una línea base hacia un proyecto de vida. Es importante subrayar en este punto que en situaciones de violencia, el victimario ejerce un poder sobre la víctima, ya sea por edad, sexo, género, raza, origen, situación económica u otra, y es en este sentido que reducir la brecha de desigualdad, otorgándole la palabra a los que son menores de edad, interviene como una solución permanente; para ello, el cuidado y sus estrategias deben considerarse no un asunto de sumisión y obediencia, método que ya ha quedado en el pasado, por el contrario, es exigible que la formación de niñas y niños esté caracterizada por una crianza respetuosa y considerándoles como sujetos de derechos en el presente.

El modelo de intervención que Casa del Sol ha establecido está diseñado para que niñas y niños se establezcan interpersonalmente a través de un vínculo seguro y que el espacio donde habitan por un período de tiempo sea concebido como un lugar en el que pueden expresarse sin miedo a ser rechazados, y que las personas que les rodean están preparadas personal y profesionalmente para cuidarles y preparar un plan a corto, mediano y largo plazo, gestionando recursos humanos y económicos para garantizar y restituir sus derechos humanos, enfocándonos en su derecho a vivir en familia.

Cabe resaltar que el modelo institucional requiere transitar hacia dos programas permanentes: Centro de Asistencia Social, experiencia que ya se tiene al momento de la elaboración de este plan y que ha sentado las bases para el sano desarrollo de niñas y niños por más de 33 años de arduo esfuerzo; sin embargo, también es necesario incluir un programa de acogimiento alternativo que busque enlazar a familias e instituciones capaces de otorgarles un espacio y vínculo seguro a niñas y niños sin cuidados parentales o separados de sus familias por vulneraciones a sus derechos. El acogimiento alternativo, en su modalidad de acogimiento familiar y/o residencial, debe ser la ruta de contención ante la necesidad de otorgar un hogar temporal para niñas y niños conforme a su interés superior.

La Convención sobre los Derechos de la Niñez, así como la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y su reglamento, demandan la construcción de sistemas de protección bien establecidos y con la participación de niñas y niños; Casa del Sol se autodefine como un sistema de protección que además promueve también otros elementos igualmente importantes: seguridad y libertad.