por 52qwq | Feb 20, 2025 | Artículos
En un mundo donde las desigualdades siguen siendo una realidad palpable, la solidaridad se convierte en un pilar fundamental para el bienestar de quienes más lo necesitan. Casa del Sol, una casa hogar dedicada al cuidado y desarrollo de niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, es un claro ejemplo de cómo la generosidad de la sociedad puede cambiar vidas.
Las donaciones, tanto económicas como en especie, a través de todas nuestras campañas, son esenciales para garantizar que Casa del Sol continúe brindando un entorno seguro y amoroso a sus residentes. No se trata solo de un techo y comida, sino de oportunidades para un futuro digno. La educación, la salud, la recreación y la formación en valores dependen directamente de los recursos con los que cuenta la institución.
Cada donativo es una inversión en la vida de niñas, niños y adolescentes; un aporte económico puede significar el acceso a educación de calidad, terapias especializadas o actividades recreativas que fortalezcan su desarrollo integral. Por otro lado, las donaciones en especie, como alimentos, ropa, material escolar y productos de higiene, cubren necesidades básicas que permiten destinar los recursos financieros a otros aspectos fundamentales. Es importante destacar que cada una de estas contribuciones no solo tiene un impacto inmediato, sino que también contribuye a la estabilidad y crecimiento a largo plazo de la casa hogar.

Además de las donaciones directas, una excelente forma de apoyar a Casa del Sol es a través de la donación de ropa y artículos de reúso para su bazar solidario. Este bazar permite generar recursos adicionales al vender estos artículos a precios accesibles, beneficiando tanto a la comunidad como a la casa hogar. La ropa en buen estado, juguetes, muebles y utensilios domésticos pueden encontrar una nueva vida mientras contribuyen a la sostenibilidad de la institución.
El bazar no solo representa una fuente de ingresos, sino que también fomenta una cultura de reutilización y consumo responsable. Muchas personas pueden acceder a productos de calidad a precios bajos, mientras que Casa del Sol obtiene fondos que pueden destinarse a programas educativos, alimentación y otras necesidades esenciales de los niños y adolescentes.
Sin el apoyo constante de la comunidad, Casa del Sol enfrentaría enormes desafíos para mantener sus programas y servicios. Es por eso que cada gesto de solidaridad, grande o pequeño, cuenta y deja una huella imborrable en la vida de quienes encuentran en este hogar una segunda oportunidad. Más allá del apoyo material, el compromiso de la comunidad en la integración y bienestar de estos menores es fundamental. Los voluntarios, empresas y ciudadanos pueden involucrarse no solo mediante donaciones, sino también participando en actividades, talleres y eventos que fomenten el sentido de pertenencia y el desarrollo integral de los niños y adolescentes.
La labor de Casa del Sol no solo beneficia a quienes viven en la casa hogar, sino que también contribuye a la construcción de una sociedad más equitativa y solidaria. Al brindarles a la niñez, herramientas y oportunidades, se les da la posibilidad de romper el ciclo de pobreza y marginación en el que muchas veces se encuentran atrapados. Además, se fortalece el tejido social, generando conciencia y promoviendo valores como la empatía y la responsabilidad social en la comunidad.
Es fundamental que sigamos fortaleciendo la cultura de la donación y el apoyo a instituciones como Casa del Sol. Cada persona puede marcar la diferencia, ya sea con un aporte económico, con la donación de bienes, con su tiempo o simplemente difundiendo la importancia de esta causa. La invitación está abierta: seamos parte del cambio, apoyemos a Casa del Sol y hagamos de la solidaridad una herramienta de transformación social. Cuando una niña o niño tiene la oportunidad de crecer en un ambiente seguro, rodeado de afecto y oportunidades, se abren puertas hacia un futuro lleno de posibilidades. Juntos, podemos construir ese futuro.
por 52qwq | Feb 10, 2025 | Artículos
Entre las consecuencias que dejó la segunda guerra mundial se encuentran los niños, niñas y adolescentes que a causa de la guerra quedaron sin padres o vínculos familiares debido a lo cual con el fin de dar solución a esa situación se abrieron lo que hoy se denomina “Casa Hogar”. Cabe mencionar que desde ese acontecimiento también surgieron los derechos humanos; entre ellos se encuentra el derecho a tener familia (ONU, 1948).
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en sus siglas Inegi, una casa hogar es un lugar donde se les proporciona alimento, asistencia social, alojamientos, entre otros servicios a los niños, niñas y adolescentes, que por diferentes razones sus vínculos parentales no son aptos para brindarles cuidado (Inegi, 2023). No obstante, a partir del mencionado acontecimiento, la segunda guerra mundial, se han realizado mejoras en las casas hogares con el fin de que los niñas, niños y adolescentes tengan calidad de vida. Entre esas mejoras se han agilizado los procesos de adopción.
Los procesos de adopción garantizan o restituyen el derecho de tener una familia, recalcando que se debe (en el sentido obligatorio) velar porque los y adolescentes que sean adoptados ingresen a una familia que les garantice un lugar seguro; lo cual se insiste que es un derecho universal (Ibid). La adopción según el Sistema Nacional para la Integración Familiar en sus siglas DIF es: “el medio por el cual aquellas niñas, niños y adolescentes que han terminado el vínculo con su familia biológica tienen la oportunidad de integrarse a un ambiente armónico, bajo la protección y el cariño de una familia.” (DIF, 2020)
La etimología de la palabra adopción proviene de la palabra “Adoptio” que significa acción de adquirir; entre sus componentes léxicos, se encuentra Ad que significa Hacia y el prefijo Optare que significa Elegir, escoger y desear (Diccionario Etimológico, s.f.). Lo cual resulta interesante ya que, según el psicoanalista francés Jacques Lacan, el deseo es aquello que falta, es esa falta que permite movimiento, aun cuando del deseo no se sabe pero se hace presente en las acciones del sujeto (Lacan, 1966). Con fines ilustrativos, el concepto de deseo que propone dicho psicoanalista es analógico a un juego infantil donde falta una pieza y eso permite movimiento, precisamente la falta permite juego. En el caso de la adopción debe existir una falta que lleve al adulto desear ser padre o madre, a la par del deseo de un infante por ser adoptado. Se resumiría por ambas partes en: tener una familia.
Aun así, surge la pregunta: ¿qué es lo que motiva a las personas a adoptar? Responder a esta cuestión no se limita a enumerar razones que impulsan esa decisión (infertilidad, complicaciones biológicas, soltería, etc.). Si bien como ya se había mencionado, en la adopción existe un deseo que impulsa, que supera cualquier advertencia de ser padre o madre. Situación que implicaría un cambio drástico ya que crear una realidad a un menor con el cual no se tiene un vínculo biológico, no es algo fácil. Pero en ese sentido las cuestiones biológicas quedan de lado. Dolto menciona que los padres, aun cuando son biológicos, debe de existir un proceso de adopción respecto al deseo de ser padres (Dolto, 1985): desear tener un hijo, tener brillos en la cara por jugar a las muñecas, correr por kleenex porque él o la niña tiene gripe, o preparar agua de sabor para que pueda disfrutar su comida. Ser padre o madre no es una cuestión biológica es un deseo por dar una parte de tu vida a otro ser humano. Porque llamar a alguien “mi hija” o “mi hijo” tal vez permite llamarse Padre o Madre de forma automática, pero no es solo cuestión de un título sino es una cuestión de sentido; jugando con el significante llamar, se trataría lla-amar a alguien más. El deseo que debe guiar la adopción sería concepto de amor que brinda el psicoanalista alemán Sigmund Freud, el cual menciona que: el amor es una renuncia al narcisismo (Freud, 1917). Debido a eso los padres adoptivos manifiestan esa renuncia al narcisismo por el deseo de ser padre o madre, de manera más explícita al renunciar a una parte de su vida para tener vida con un posible hijo o hija.
El proceso de adopción, con toda su burocracia, se asemeja al proceso biológico de dar a luz en el sentido de esperar el día de conocer a su hijo o hija. Es un deseo que mantiene la voluntad de los padres durante la solicitud de adopción, las entrevistas y los requisitos que deben cumplirse, esforzarse por cubrir los requisitos para poder serlo. Aunque existen muchos obstáculos en ese proceso, el reto más grande al que se enfrentan es ser adoptado por un niño o niña; en este sentido la madre o padre también es adoptado.
A raíz de lo anterior, surge una nueva pregunta: ¿las niñas, niños y adolescentes que viven en las casas hogar desean ser adoptados? Esta es una pregunta difícil de responder, ya que, como menciona Aristóteles: los universales no son sostenibles. (Aristóteles, S.F.) por lo que no existe, en su sentido estricto, una respuesta. Por un lado, como ya se había mencionado, es un derecho universal tener una familia que ofrezca un lugar seguro; sin embargo, muchos de estos niños, niñas o adolescentes ya tuvieron una familia que no les proporcionó ese entorno seguro, por lo que es crucial que los filtros de adopción garanticen que la nueva familia será un lugar seguro para ellos.
Freud describe a los niños y niñas como «Baby this Majestad» (Ibid), seres que, con su sola presencia, exigen que todo se detenga y gire en torno a ellos. Aunque las casas hogar se esfuerzan por brindar una buena calidad de vida, una familia puede ofrecerles ese lugar privilegiado donde el niño se siente el centro del universo. Ya que el personal de las casas hogar, debido a la demanda de trabajo, no siempre puede cubrir este rol, la adopción podría brindarles a estos menores la oportunidad de ocupar ese lugar central.
En el caso de los y las adolescentes, a menudo enfrentan dificultades debido a la construcción de su identidad, lo que puede complicar su adaptación a un entorno distinto al que conocen. No obstante, son una población que podría expresar de manera más clara su deseo, o la falta de éste, respecto a la adopción. Sin embargo, dada su etapa de desarrollo, es crucial que cuenten con un acompañamiento adecuado que le brinde apoyo frente a un cambio drástico, ya sea deseado o impuesto. Otro aspecto importante en adolescentes, es la experiencia de ser testigos de la adopción de niños o niñas más pequeñas, lo que puede generar en ellos un sentimiento de doble rechazo; por parte de sus padres biológicos y otra por la nula oportunidad de padres adoptivos. Por ello, es fundamental prestar atención a sus emociones y escuchar sus necesidades durante este proceso.
En conclusión, en un proceso de adopción no solo se presenta el deseo del padre o la madre sino el del niño, niña o adolescente. Asimismo, el deseo de formar una familia no siempre es hablado con palabras sino en los actos que se presentan día con día en el proceso. Se observa en el proceso burocrático que pasan los adultos para adoptar a alguien, así como en los infantes o adolescentes se manifiesta en la posición innata de ser cuidado por alguien y terminar adoptando a su padre o madre.
- Carolina Rojano López
- crl.casadelsol@gmail.com
por 52qwq | Feb 10, 2025 | Artículos
Se ha repetido hasta el cansancio que “los niños son el futuro de nuestro país”, sin embargo, en el contenido de esta frase existen varias inconsistencias; es que niñas y niños, no son el futuro, son el presente.
Según la Convención sobre los Derechos de la Niñez (CDN), documento firmado y ratificado por México desde 1989, las niñas y los niños son considerados titulares de derechos, y es a partir de este tratado internacional que se construyen cuatro pilares fundamentales para garantizar una vida digna para niñas, niños y adolescentes:
1. Supervivencia y desarrollo. Deberán crearse los elementos necesarios de crianza, infraestructura, así como sistemas de protección para garantizar que niñas, niños y adolescentes crezcan en un lugar seguro.
2. No discriminación. Los derechos de niñas, niños y adolescentes son universales, aplicables sin ningún tipo de distinción.
3. Interés superior de la niñez. La toma de decisiones debe estar basada en darle prioridad a la niñez.
4. Participación. Niñas, niños y adolescentes son capaces de opinar de acuerdo a su etapa del desarrollo, y ese punto de vista debe ser considerado para su proyecto de vida.
Es así, como la CDN cambia el paradigma de protección para niñas, niños y adolescentes, determinando que el primer responsable de ello es el Estado, y en coadyuvancia, la sociedad civil y la comunidad en general. ¿Esto que significa? Que las organizaciones de la sociedad civil tienen la obligación de actuar en función de los instrumentos legales determinados para ello y también tienen un rol prioritario en la construcción de un mundo mejor para la niñez y la adolescencia, subrayando que debe realizarse en tiempo presente, no futuro.
Es así, y en este contexto que, en 1990, nace Grupo Voluntario Mexicano Alemán A.C., que a través de un grupo de mujeres solidarias y preocupadas por la primera infancia construyen un programa de atención, promoción, protección, defensa y restitución de derechos humanos llamado: Casa del Sol.
Esta institución, ahora es un Centro de Asistencia Social de Acogimiento Residencial para niñas, niños y adolescentes de varias entidades de la república, pues no solo atendemos a infancias de Puebla, también de Veracruz, Morelos, Hidalgo, Ciudad de México, Estado de México y Tlaxcala, incidiendo de manera regional mediante un modelo denominado crianza participativa, pues como se mencionó antes, un pilar de los derechos de la niñez es la participación, y estamos convencidos de que es a través de la libertad de expresión que se pueden construir proyectos de vida robustos, libres de violencia. Con deporte, arte y cultura, así como hábitos en el hogar, fortalecemos la educación de la población que vive en Casa del Sol, viviendo cien por ciento de donativos en efectivo, especie y proyectos de colaboración con empresas que con responsabilidad social hacen posible nuestra existencia.

Casa del Sol, un lugar mágico en el que las vidas se transforman, niñas, niños y adolescentes encuentran una oportunidad; en estos treinta y cuatro años de historia, la institución cuenta con más de mil quinientas historias de éxito, de personas que han llegado a vivir aquí por razones de violencia, pobreza o abandono y gracias al compromiso con la niñez, sus vidas se han transformado de manera positiva. En esta institución, los cuatro pilares de la Convención sobre los Derechos de la Niñez son una realidad, gracias a un patronato fuerte y de primer nivel conformado de veintisiete personas, con más de ochenta voluntarias permanentes, una plantilla de treinta y cinco colaboradores y el apoyo de cientos de donantes, tan sólo este año más de treinta niñas y niños han encontrado un hogar en su familia extensa o han ido en líneas de adopción.
Recientemente, una niña que está a próxima a vivir en otro hogar comentó: “Casa del Sol siempre será mi casa, todos los niños que aquí viven son como mis hermanos y nunca voy a olvidar lo que hicieron por mí, gracias por darme un lugar seguro y por toda la gente que hizo que yo tuviera que comer”. Este mensaje es un ejemplo del impacto que tiene Casa del Sol.
Queremos agradecer y seguir mostrando resultados, por eso es un placer comentar que, a través de este medio, semanalmente compartiremos una columna de opinión sobre todos los temas referentes a niñas, niños y adolescentes. En resumen, la niñez en México no puede esperar más. Es hora de que todos, desde el gobierno hasta la sociedad civil, trabajemos juntos para asegurar que cada niña y niño tenga la oportunidad de crecer en un entorno seguro, saludable y pleno. Hablemos de niñas, niños y adolescentes, pues no solo es una responsabilidad moral; es un deber.
¡No dejemos que sus sueños se queden en el camino!
Enrique Valentín. Director ejecutivo de Casa del Sol
por 52qwq | Feb 2, 2025 | Artículos
El suicidio en niñas y niños es un tema complejo y doloroso, pero ignorarlo no es una opción. En los últimos años, los casos de menores que atentan contra su propia vida han aumentado, lo que nos obliga como sociedad a reflexionar sobre las causas y, más importante aún, sobre las formas de prevención. Hablar de ello con sensibilidad y responsabilidad es un primer paso esencial.
Históricamente, el suicidio infantil ha sido un tema tabú; el temor a que hablar de ello pueda incitar a la imitación ha llevado a que muchas familias y comunidades lo eviten. Sin embargo, expertos en salud mental coinciden en que el silencio no es la solución. Al contrario, abordar el tema con una comunicación adecuada puede ayudar a niñas y niños a expresar sus sentimientos y a buscar apoyo cuando lo necesiten.
Es fundamental que madres, padres, docentes y cuidadores aprendan a identificar signos de alerta como cambios en el comportamiento, aislamiento, expresiones de tristeza persistente o comentarios sobre la muerte. Una conversación abierta y amorosa puede marcar la diferencia entre la vida y la tragedia.
No hay una única causa para el suicidio infantil, pero existen factores que pueden aumentar el riesgo. Entre ellos se encuentran:
- Problemas familiares: Conflictos en el hogar, negligencia o maltrato pueden generar un profundo sentimiento de desesperanza en niñas, niños y adolescentes.
- Acoso escolar: El bullying, especialmente con la exposición a redes sociales, puede ser devastador para la autoestima infantil.
- Problemas de salud mental no atendidos: Depresión, ansiedad o trastornos del desarrollo pueden pasar desapercibidos si no se les presta atención adecuada.
- Eventos traumáticos: Pérdidas significativas, abusos o cambios bruscos en la vida del menor pueden desencadenar crisis emocionales graves.
Para reducir el riesgo de suicidio infantil, es crucial fortalecer redes de apoyo y promover un ambiente donde los niños se sientan seguros y escuchados. Algunas estrategias incluyen:
- Fomentar la comunicación abierta: Escuchar a los niños sin juzgarlos y validar sus emociones puede hacer que se sientan comprendidos y menos solos.
- Educar sobre emociones y resiliencia: Enseñarles a gestionar el estrés y la frustración les ayuda a desarrollar herramientas para afrontar dificultades.
- Monitorear el uso de redes sociales: Supervisar el contenido que consumen y su interacción en línea puede prevenir situaciones de ciberacoso o exposición a mensajes perjudiciales.
- Buscar ayuda profesional: Ante señales de alerta, acudir a psicólogos o psiquiatras especializados en infancia puede marcar una gran diferencia.
Los medios de comunicación también juegan un papel clave. La forma en que se informa sobre el suicidio puede influir en la percepción que tienen niñas y niños sobre el tema. Se deben evitar detalles explícitos y en su lugar enfocar las noticias en la prevención y las opciones de ayuda disponibles.
Finalmente, como sociedad, tenemos la responsabilidad de crear espacios seguros y amorosos para la infancia. Cada niña o niño que logra superar una crisis emocional con el apoyo adecuado es una vida salvada.
No se trata de sembrar miedo, sino de brindar esperanza.
Hablar del suicidio infantil no lo provoca; lo que realmente pone en riesgo a niñas, niños y adolescentes es el silencio. Es momento de abrir el diálogo con sensibilidad, información y, sobre todo, con responsabilidad.
Enrique Valentín, Dirección Ejecutiva
Grupo Voluntario Mexicano Alemán A.C. / Casa del Sol
por 52qwq | Ene 2, 2025 | Artículos
En la época de las festividades navideñas, los más pequeños esperan con ilusión la llegada de los Reyes Magos, esos tres sabios viajeros que, según la tradición, descienden del oriente con sus regalos para ofrecer al Niño Jesús. En un mundo marcado por tensiones, conflictos y desigualdades, ¿por qué no aprovechar esta oportunidad para pedir un presente que trascienda lo material? Siendo así, ¿cómo podemos enseñar a niñas y niños, y también a los adultos, a redactar una carta a los Reyes Magos pidiendo lo más valioso: la paz para el mundo?
Pedir paz no es un deseo ingenuo ni utópico; es, en realidad, un acto profundamente esperanzador. La paz, en todas sus formas—la paz en los hogares, en las calles, entre países y dentro de cada corazón—es el cimiento sobre el que se construyen sociedades justas y armoniosas. Sin embargo, en un mundo cada vez más fragmentado por conflictos bélicos, económicos y sociales, la paz parece un anhelo lejano. Y es precisamente en este contexto donde las cartas a los Reyes Magos pueden convertirse en algo más que una tradición infantil; pueden ser una llamada a la reflexión colectiva.
Al escribir una carta a los Reyes Magos, no se trata únicamente de pedir juguetes, ropa o dulces. Se trata de aprovechar esa magia que envuelve a la Navidad para dar rienda suelta a los deseos más profundos y verdaderos. Los niños pueden aprender, desde pequeños, a pensar más allá de sus propios intereses y a desear el bienestar común. Esta es una oportunidad perfecta para reflexionar sobre lo que realmente importa.
Para ello, hay algunas ideas que pueden ayudar a orientar la carta hacia un mensaje de paz. A continuación, te propongo algunos consejos para guiar el proceso:
1. Empieza por un deseo colectivo: En lugar de pedir regalos materiales, niñas y niños (y también los adultos) pueden comenzar sus cartas con un deseo para la humanidad. Puede ser algo como: «Queridos Reyes Magos, este año me gustaría pedir paz para todos los países, para todas las familias, para todos los niños del mundo.»
2. Hablar de empatía y comprensión: La paz no es solo la ausencia de guerra; es también la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de comprender las diferencias y de aceptar que, a pesar de todo, somos parte de una misma humanidad. Un ejemplo de esto podría ser: «Me gustaría que todos aprendiéramos a escuchar y entender a los demás, aunque no siempre estemos de acuerdo.»
3. Enfatizar la unidad: La paz viene con la conciencia de que todos somos responsables del bienestar común. En lugar de pedir una paz impuesta desde afuera, es importante desear una paz construida por cada uno de nosotros. Por ejemplo: «Ojalá todos pudiéramos ser más amables entre nosotros y trabajar juntos por un mundo mejor.»
4. Incluir deseos personales: Es válido que la carta también incluya deseos personales, pero el verdadero regalo de la Navidad no solo está en lo que recibimos, sino en lo que somos capaces de dar. Por lo tanto, los niños pueden pedir a los Reyes Magos la fortaleza para ser buenos, generosos y compasivos, cualidades esenciales para la paz.
5. Cierre con gratitud y esperanza: Finaliza la carta con un mensaje de esperanza. Después de todo, la paz empieza con la fe de que es posible. «Gracias, Reyes Magos, por escuchar mi deseo. Espero que todos podamos vivir en un mundo donde reine la paz y el amor.»
Una carta a los Reyes Magos no es solo un ejercicio infantil, sino también un recordatorio de lo que realmente importa: la capacidad de soñar y de generar cambios a través de la palabra y el ejemplo. En estos tiempos de incertidumbre, la tradición de escribir estas cartas puede ser una forma simbólica de transmitir valores fundamentales como la compasión, la tolerancia y la solidaridad.
Además, la carta a los Reyes Magos es una invitación a reflexionar sobre lo que estamos haciendo cada uno de nosotros para contribuir a la paz. La paz no es solo un deseo que se lanza al viento esperando que se cumpla; es un compromiso diario con los demás, con la justicia y con el bienestar común.
En última instancia, redactar una carta pidiendo paz no se trata solo de esperar un milagro, sino de ser parte activa de la creación de un mundo mejor. Y es que, como dice la famosa frase, «La paz no es solo el silencio de las armas, sino la alegría de los corazones». Que, tal vez, esta Navidad, el verdadero regalo sea el de la paz en cada uno de nosotros.
Enrique Valentín, Director Ejecutivo de Casa del Sol.
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